Un día como el de hoy, vienen a mí las sabias palabras del poeta, injustamente olvidado, Sofío Madariago. Don Sofío, gran amante de la libertad, la justicia, la lujuria y la vida, escribió este poema en 1931. Años después, murió en el exilio en el norte de África. Yo creo que debía pensar en este sabio poema cuando pinté el cuadro.
De pequeño os pedí juguetes, falsario trío de magos.
Mucho cartón piedra, pelucas y telas baratas teñidas.
¡Qué gran desilusión al saber que todo es engaño!
Caballos decorados tiran de carros llenos de cajas vacías.
Alcaldes apretando gélidamente manos de padres y besando madres.
Niños pasando frío abrigados de falsa ilusión, arropados por la histeria.
Las criaturas escogieron su regalo y se acercan elecciones municipales.
De mayor aprendí a esperar de vuestras majestades mucha miseria.
Disfrazada la rica ostentación del sucio dinero, que mata inocentes,
rompe familias y trae tristeza sin envolver, pero por sorpresa.
Sangre, guerras, odio, incomprensión, destrucción entre las gentes.
Malditos Reyes, adoráis vuestra ambición y nos obsequiáis con pobreza.
En el Mundo no hay más que injusticia adornada con barbas postizas.
Mientras nos tiran caramelos, vitoreamos a los tiranos.
Engañados como niños, no hay oro, no hay incienso, no hay mirra.
¡Yo no adoro a ningún rey, porque soy republicano!
Sofío Madariago. “Este año no quería calcetines, quería una Play Station”. 1931.

La obra se titula “Reyes de Oriente”, es un acrílico que mide 100 cm. por 73 cm. y lo pinté en 2008.